( Mi pueblo natal, uno de los más bonitos de España)
Hojas de rutas, un epitafio en blanco,
callejuelas y rincones
del laberinto del tiempo.
Gitanillas trepadoras en balcones colgantes,
rejas forjadas de iglesias en silencio
y campanas en sus torres.
Nostalgia bajo los arcos, entre gemidos,
resumiendo en sus paredes,
trepando el amor por las fachadas
y La peña iluminada mira al Guadalete.
Regreso a los recuerdos acunando mi memoria,
donde en la casa de mi infancia
se asomaba a la ventana mi madre
cuando los chiquillos jugaban en la plaza
y un naranjo se llenaba de flores
puntual a la cita de cada primavera
y desparramaba el perfume de los azahares.
Naranjas y limones caían al suelo
rompiéndosen en dos mitades:
Una era mi juventud que se desgarraba,
solitaria, paseando por sus calles,
silbando falsas melodías de niña solitaria
y la otra, veterana
en experiencias de amores,
bañada en zumo de fonemas
desprendía susurros como filigranas de encajes...
No me olvido de las flores de los jazmines
tapando el pozo y la verja,
mis sentidos perdidos en su perfume…
Mientras, sentada en una silla,
remendaba entre suspiros mi abuela.
La lluvia con su alma regaba los arriates
y como ovillos de besos los geranios florecían.
Mi pueblo se adornaba con ramilletes de claveles,
y llegada la noche, se
perdía entre los olivares.
Maria Sánchez Román
Poemario: En los lagares del tiempo
Reservados los derechos
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